De la Santa Compaña al Folk Horror: Una breve historia del Cine Fantástico en Galicia

Galicia siempre ha sido tierra de frontera. Un lugar donde la niebla difumina los límites entre lo real y lo imaginado. Quizás por eso, el cine fantástico en Galicia no es una moda, sino una consecuencia natural de nuestro ADN. ¿Qué ocurre cuando una tierra de meigas coge una cámara o sirve de escenario para las pesadillas?

Hoy repasamos la evolución de un género que viaja desde las maldiciones reales hasta la guerra entre ositos y unicornios, y que tiene su hogar espiritual en Vilagarcía de Arousa.

LOS PIONEROS Y LAS LEYENDAS NEGRAS

Todo empieza con Amando de Ossorio. Este visionario coruñés creó una mitología propia con sus “Templarios Ciegos” en La noche del terror ciego (1971) y exploró el exotismo mágico en La noche de los brujos (1974), poniendo a Galicia en el mapa mundial del fantaterror.

En 1964, Julio Coll rodaba en Galicia Fuego, un thriller de venganza con atmósferas inquietantes que adelantaba el potencial de nuestros paisajes para el suspense. Pero si hablamos de “Folk Horror” con mayúsculas, la piedra angular llegó en 1970 con El Bosque del Lobo de Pedro Olea. Cruda, realista y atmosférica, esta obra maestra transformó la leyenda real de Manuel Blanco Romasanta en cine de alta tensión, sentando las bases de una obsesión, la licantropía, que el cine gallego revisitaría décadas después.

Pero si hay una cinta que define nuestra aura misteriosa es La campana del infierno (1973). Rodada en Noia, esta joya de culto arrastra su propia leyenda negra: su director, Claudio Guerín, falleció trágicamente al caer del campanario de la iglesia el último día de rodaje. La prueba de que aquí, a veces, el terror traspasa la pantalla.

DE LA MATANZA A INNSMOUTH: LOS AÑOS DE LA TRANSICIÓN

Antes del boom actual, hubo un año clave: 1989, el kilómetro cero del largometraje gallego moderno. En ese momento fundacional brilló Urxa, de Carlos Piñeiro y Alfredo García Pinal. Esta obra pionera se sumergió sin complejos en la fantasía rural y la brujería, demostrando que nuestra propia mitología podía sostener un cine con identidad.

Poco después, en los 90, el estallido gamberro llegó con La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos (1993) de Toñito Blanco y Ricardo Llovo. Con motosierras y empanadas humanas, definieron el gore rural gallego.

Con el cambio de milenio, Galicia se volvió un plató para el terror internacional y psicológico. En 2001, la Fantastic Factory trajo a H.P. Lovecraft a las Rías Baixas con Dagon: La secta del mar, convirtiendo Combarro en un inquietante pueblo de adoradores de monstruos marinos. Un año después, el miedo se trasladó a las piedras de Santiago de Compostela con Trece campanadas (2002), un thriller psicológico donde un joven Luis Tosar se enfrentaba a las leyendas urbanas y al paso del tiempo.

El mito de Romasanta volvió a reclamar su trono con el nuevo milenio. En 2004, Paco Plaza (Premio Maestro del Fantástico en Curtas 2025) dirigió Romasanta, la caza de la bestia, una ambiciosa producción de la Fantastic Factory que dotó a nuestra leyenda más oscura de una factura visual internacional y un tono gótico-romántico con Elsa Pataky y Julian Sands como protagonistas.

El surrealismo también tuvo su hueco. En 2011, Os Crebinsky aterrizó como una fábula absurda sobre dos hermanos y una vaca en un faro. Ese mismo año, el género demostró su versatilidad abrazando la comedia de terror con Lobos de Arga de Juan Martínez Moreno. Un divertidísimo homenaje a las monster movies clásicas que convirtió una aldea gallega (y su maldición licántropa) en el escenario perfecto para reírse del miedo, consolidando al hombre lobo como el monstruo “gallego” por excelencia, justo un año antes de que el hombre lobo español Paul Naschy participase en la película stop-motion O Apóstolo (2012), que demostró que podíamos narrar el terror gótico de la Santa Compaña con técnica pionera.

LA PESADILLAS ANIMADAS DE ALBERTO VÁZQUEZ

El género encontró una nueva cima internacional con la animación de Alberto Vázquez. Su obra ha creado un universo estético inconfundible, tierno y macabro a partes iguales.

Todo comenzó con el multipremiado corto Birdboy (2011) y Sangre de Unicornio (2013). Estas semillas florecieron en su primer largometraje, Psiconautas, los niños olvidados (2015), ganador del Goya.

Su exploración de la oscuridad humana continuó con los cortos Decorado (2016) y Homeless Home (2020), y el conflicto bélico de Unicorn Wars (2022). Su universo alcanzó la madurez total este 2025 con el largometraje Decorado. Esta ambiciosa expansión de su imaginario irónico ha consolidado definitivamente a Vázquez como uno de los grandes maestros mundiales de la animación adulta.

LA EDAD DE ORO (2017-ACTUALIDAD): DEL FOLK HORROR AL FUTURO

En la última década, vivimos una explosión creativa. El camino se abrió con la incomodidad visual de Dhogs (2017) de Andrés Goteira y la singularidad de culto de Las Brujas de E’lente (2018) de Simón Vázquez.

A partir de 2020, la frontera entre vivos y muertos se volvió el tema central. Lois Patiño nos hipnotizó con Lúa vermella (2020), y Alfonso Zarauza exploró la soledad rural en Malencolía (2021).

El terror religioso y sobrenatural explotó en 2022 con dos propuestas opuestas: por un lado, O corpo aberto de Ángeles Huerta, un Folk Horror de autor sobre posesiones en la frontera seca; por otro, el terror comercial de 13 Exorcismos, rodada en Ourense e inspirada en casos reales, demostrando la capacidad de la industria gallega para el mainstream.

Mientras As bestas (2022) nos daba terror realista y Jacinto (2021) comedia slasher, 2024 nos trajo el misterio existencial de As Tres Outras Vidas de María Santiso.

¿Y qué nos depara el futuro inmediato? El horizonte viene cargado. Todas las miradas están puestas en el próximo estreno de Monstro de Andrés Goteira, que promete devolvernos a la esencia más primitiva del miedo. Pero no vendrá solo: también esperamos con intriga Los que vienen, la ópera prima de Víctor Català. Aunque rodada en Tenerife, esta película nos trasladará a la Galicia rural de 1976, donde una cena familiar se ve truncada por las inquietantes llamadas de un vecino que asegura estar siendo acechado por extraños ocultos en la noche, prometiendo una nueva dosis de alta tensión rural.

Toda esta historia, desde los templarios de Ossorio hasta los Crebinsky y sus vacas, necesita un lugar donde ser contada. Desde 1973, ese lugar es Curtas Festival do Imaxinario en Vilagarcía de Arousa.

Curtas es el hilo conductor que une a los pioneros con los nuevos talentos. El espacio donde el cómic, la literatura y el cine celebran que, en Galicia, la realidad es solo una opción.

La historia del fantástico gallego se sigue escribiendo cada año. Descubre las nuevas voces del terror y la fantasía en la próxima edición. Apunta las fechas: del 23 de octubre al 1 de noviembre de 2026 en Vilagarcía de Arousa. ¡Te esperamos!